Reflexiones


Silvia Molinari
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En cuanto al supuesto del que se parte como disparador, coincido ya que a lo largo de mi experiencia como estudiante del nivel superior (terciario y universitario) me han propuesto muchísimos artículos de investigación científica (AIC). Como docente también los empleo bastantes, aunque les cuesta apropiarse a los estudiantes de estos textos.
Textos expositivos y argumentativos son los que mayormente circulan en la carrera del Profesorado en Historia y en el de Geografía, este tipo de textos son de un importante sustento pero buscamos enriquecerlos con investigaciones actualizadas y nuevas visiones.
Creo que deberían predominar los del tipo argumentativo ya que ello permitiría profundizar el nivel de análisis crítico de los estudiantes.
La imagen que seleccioné, mezcla de imagen y poesía, es en referencia a la incertidumbre que tienen a lo largo de su inicio como estudiantes. Inician ese nuevo momento en la vida intelectual con más dudas que certezas, en su justa medida es bueno, el problema es cuando son mayores que las certezas.
Como bien citaron en anteriores participaciones, son variadoslos ejemplos de universidades que proponen talleres de técnicas de estudio, lectura comprensiva y expresión oral y escrita pero no son tantos los ejemplos en los institutos terciarios.
Me parecieron muy interesantes las participaciones de mis otros compañeros, a continuación incluiré algunas ideas sobre los mismos.
Martin Segura
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Para responder a la primera pregunta, es necesario circunscribir el segmento de análisis. Mi práctica tiene lugar en un Instituto de Formación Docente y Técnica, en el Profesorado de Lengua y Literatura. De la observación empírica -no tenemos estudios en el sentido de tu afirmación- resulta que es poco frecuente el uso de los AIC. Usamos más textos disciplinares que manuales.
Con respecto a la segunda, el material de estudio, es distinto según los espacios curriculares:
  • En Literatura, uso las obras literarias; textos disciplinares (de Crítica y de Teoría Literarias); guías didácticas (de lectura); videos (texto e imagen) y algún manual de Historia de la Literatura. Este último tipo de texto presenta ventajas y riesgos que deben ser propuestos como tema de debate, durante su empleo, a los alumnos. Es interesante la posibilidad de tener el panorama de la literatura de un país determinado en un espacio relativamente breve. A su vez, esto conlleva una serie de problemas: la subjetividad del recorte de autores y de  obras llevado a cabo por el autor; la elección de un manual y no de otro; la distancia que se establece entre las obras y los alumnos, ... 
  • En Lengua y Cultura Griegas, se usan Gramáticas (griegas y del español); diccionarios; guías didácticas; fragmentos de textos clásicos.
En tercer lugar, creo que los textos que deberían predominar son -más allá de las obras literarias- las guías didácticas, los disciplinares y los AIC (aunque no estamos habituados a trabajar con ellos). Me parece importante subrayar la necesidad de ofrecer distintas perspectivas frente a un tema determinado. Orientar con una bibliografía diversa y explicar en qué aspectos radican las diferencias. Hemos debatido con colegas, frecuentemente,  acerca de las guías. La realidad es que nuestros alumnos no son autónomos en cuanto a su proceso de aprendizaje, durante la formación inicial. He ahí un modo de cooperar en la apropiación de sus conocimientos, en su alfabetización académica.


Maria Ustaran
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1) Sin tener el corpus de estudio que se genero en el estudio chileno podría decir que en argentina el uso de los manuales suele estar acotado a la secundaria, no así en el nivel superior. Los textos disciplinares son utilizados. Los textos científicos son utilizados pero tendríamos que preguntarnos por su recepción por parte de los alumnos: podría decir con Parodi que “la alfabetización lingüística del discurso específico no encuentra caminos fructíferos”. Necesitamos preguntarnos las razones de ello. Un modesto estudio aproxima torio realizado junto a un grupo de compañeros en la cursada del Tramo de Formación Docente nos permitió observar que:
• Creemos que existe la necesidad de que en las carreras técnicas de nivel terciario se puedan dotar además del espacio de abordaje teórico necesario, otros espacios profesionalizantes, que implique mayor compromiso creativo por parte de los docentes, explorando habilidades en los alumnos sobre los procesos que generalmente permiten sustituir el modelo vigente de importación de tecnologías.
• El proceso débil o precario de la trasposición didáctica de las ciencias, sobre todo la imposibilidad de avanzar con mayor libertad sobre el área I&D (investigación y desarrollo) depende según nuestro estudio de, la falta de manejo del idioma extranjero, falta de prácticas (conocimiento significativo), contexto escolar deficiente dentro del contexto sociocultural poco propicio para el aprendizaje.
• Es conveniente tanto desde el punto de vista del cuerpo docente, como de las instituciones educativas y de los alumnos y padres en general, poder determinar cuáles son los obstáculos que impiden el conocimiento, para poder así superar esto, hacer más eficiente el tiempo y recursos destinados al aprendizaje aportados por todos y cada uno de los sujetos que participan en el proceso de enseñanza. Es interesante lo que plantea Parodi en referencia a lo que en nuestro sistema educativo llamamos “ingles técnico” que resulta, en nuestra investigación, uno de los obstáculos epistemológicos más trascendentes para lograr la transposición didáctica. Resulta vital profundizar esta línea pedagógica para mejorar el discurso especializado.
2y3) Coincido con la mirada de Laura respecto al uso de materiales de estudio en el área de Comunicación Social, los textos clásicos se ven enriquecidos con el uso de las nuevas tecnologías. Los alumnos que se alfabetizaron en esta generación suelen tener mejor predisposición para el manejo de estas herramientas.
4) “Ciento cincuenta años de ciencias han resultado más explosivos que cinco mil años de cultura precientífica”. Bertrand Russell.
Saluos a tod@s

Leopoldo Muza
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1) Coincido con el supuesto (y aquí comparto con los compañeros del curso) debido a las diferencias entre el sistema educativo chileno y el argentino. Sin embargo tampoco creo que pueda generalizarse a “la educación superior argentina”, conformada por Universidades (Públicas y Privadas), Institutos superiores (públicos y privados), donde cada institución cuenta con sus particularidades, las cuáles se hacen aún más marcadas si contemplamos las distintas carreras que se dictan. Estamos ante una realidad por demás compleja, marcada por mandatos institucionales, disciplinares y propios de cada docente.

1) Por un lado pensando en el Campo de la Fundamentación, el texto disciplinar es dificil de identificar, manuales hay..., pero es difícil que un profesor se atenga a uno completamente, hace su propia selección.
Pero si me sitúo en el profesorado de Historia donde trabajo, creo que en el Campo de los saberes a enseñar, aparece más el texto disciplinar.
Coincido que hay un incremento de circulación de "literatura gris", merced a la facilidad de intercambio por las redes virtuales. A veces hay que hacer un esfuerzo para identificar autores y contextos de producción.
2) Ultimamente está instalándose la idea del corpus,lo cual me parece bueno. Hace tiempo que trato de escapar a los textos de los "mediatizadores", los que explican a otros , o hacen un compendio de ideas.
Se está haciendo más frecuente la aparición del "Documento" realizado en un ámbito especializado, destinado a la capacitación o divulgación en determinados ámbitos.
3) Dada la dificultad observada en los últimos años para que los estudiantes aborden inicialmente los textos académicos, creo que hay que alternar el abordaje de estos textos con otros que brinden claves de interpretación y nexos entre los grandes temas a tratar, esto sería practicamente el discurso pedagógico del docente hecho texto, ¿no?
4) Respecto a las imágenes. Es interesante pensar que estamos educando a sujetos que han tenido experiencias muy diferentes en su socialización primaria con la cultura escrita, a las que tuvimos nosotros. Eso me plantea incertidumbre sobre la comunicación en el aula.
En los ISFD se están desarrollando diversas acciones que podríamos llamar "alfabetizaciones emergentes", en parte producto de las líneas jurisdiccionales para los Proyectos de Mejora Institucional, pero también efecto de diagnósticos institucionales (para esto han contribuído mucho los TAIN), y a la necesidad de cada profesor de construir puentes en el proceso de transmisión. Y también aparecen desafíos nuevos: ¿Cómo usar el recurso de internet en el aula de los ISFD? En este último caso lo bueno es que profesores y estudiantes comparten las mismas vicisitudes.
Ligia Rodriguez
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Dado que aún no me desempeño como docente del Nivel Superior, aunque aspiro a serlo algún día, estoy más cercana a hablar de mi experiencia como alumna del Instituto donde me formé como Profesora de Biología y en donde actualmente curso la carrera de Profesorado de Química. Desde esta mirada es que responderé a los interrogantes planteados en esta oportunidad.
  1. Coincido con el supuesto de que en nuestro país no sucede lo mismo que en Chile, haciendo una extrapolación de lo que sucede en el Instituto, donde me he formado recientemente, presuponiendo que en el resto de los Institutos y Universidades del país podríamos encontrar una situación similar. Creo, que al igual que en Chile, la heterogeneidad de tipologías de textos se mantiene pero no en las mismas proporciones y en tal caso, es importante, referirnos a que no se acentúan extremos tan marcados como los que muestra la tabla 5 donde tienen mayor recurrencia el Manual y el Texto disciplinar.
  2. En la carrera de Profesorado de Biología y de Química los materiales de estudio y los tipos más frecuentes de textos siguen siendo los Textos disciplinares y los Manuales pero en una relación más proporcional con el uso de otras tipologías como son las guías didácticas, los artículos de investigación científica, las conferencias, los informes, los test, las infografías, etc. En estas carreras en particular es escaso el uso que se hace de las normas y los diccionarios.
  3. Considero que en mi campo disciplinar no debería existir la dominancia de una tipología por sobre la otra, en virtud del enriquecimiento que ofrece la variación en el uso de las mismas, con respecto al conocimiento que consideremos que el alumno debe construir.
  4. Acompaño con esta imagen la reflexión que han realizado sobre la incertidumbre como una de las sensaciones que vinculo a las primeras experiencias en el nivel superior

Claudia Martinez
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1- No considero que la situacion en nuestro país sea distinta a aquella que  observó Parodi en Chile. Al menos en Superior, los alumnos no estan muy expuestos al AIC, por el contrario, trabajan más con los textos disciplinares y manuales.  El AIC se caracteriza por poseer una estructura bien definida que lleva a la comprensión del contenido del trabajo de investigación y por consiguiente necesita de un entrenamiento previo para su interpretación.
2- En mi catedra predominan los libros de autores, textos disciplinares, glosario de terminos específicos, diseños curriculares, planificaciones, grillas de observación y proyectos.
3-No diría predominar pero sí debería incorporar más material visual (videos, imágenes) ya que resulta como soporte del material teórico que deben trabajar.  Los estudios de casos son materiales excelentes para fomentar la observación y la reflexión de ciertas situaciones problemáticas que, de otra manera sería muy dificil para nuestros alumnos poder imaginarlas y/o vivenciarlas.  Los videos e imágenes se convierten en material de apoyo.
4-La imagen que elegí quizás resulta muy drástica, pero muestra un sentimiento de confusión e incertidumbre que es notable en algunos de nuestros alumnos.  Aquellos que comienzan los estudios en Superior inmediatamente despues de finalizar el Polimodal, suelen estar abatidos por el ritmo de lectura y producción que deben realizar en cada cátedra. La intención de cursar todas las materias de cada año les produce un agotamiento tal que llegan muchas veces a desistir de la decisión de estudiar.
En Polimodal, la forma de interactuar entre alumnos es más cooperativa, en cambio en Superior, los mismos alumnos suelen trabajar en la individualidad, produciendo una desconexión con el grupo, lo cual incrementa el sentido de aislamiento. Esto hace que el alumno muchas veces, se encuentre perdido dentro del sistema.
Para seguir pensando que podemos hacer cada uno desde nuestras cátedras.
2) Siguiendo el esquema de Parodi, los materiales de estudio más frecuentes son:
1.  Artículo de Investigación Científica: texto que presenta una revisión teórica o estudio empírico publicado en una revista de especialidad.
2.  Guía Didáctica: texto breve de carácter didáctico que contiene un conjunto de explicaciones e indicaciones acerca de un tema específico, presentando generalmente ejercicios o actividades sugeridas.

 3. Informe
: presentación de una situación, problema o caso en que se pueden exponer las variables que intervienen y/o conclusiones o comentarios.
4. Texto Disciplinar: texto que entrega conocimiento especializado sobre uno o varios temas de una disciplina particular.
Quisiera agregar que, en estos 4 años de experiencia en la educación superior, he notado las dificultades que se plantean en los textos de la actividad, y comencé a aplicar distintos materiales. Concretamente el video de Ken Robinson lo utilicé en la materia Análisis del Mundo Contemporáneo y fue muy bien aceptado por parte de los alumnos. Siempre trato de que surja la necesidad de compartir algún video, alguna película, que se terminan convirtiendo en recursos valiosos para la enseñanza y el aprendizaje. También utilizo Power Points y realmente juegan un rol fundamental, en tanto sirven para guiar y apoyar una exposición, pudiendo también motivar el diálogo. Por último, y en línea con las actividades que se plantean en el curso, comencé a darle importancia a las fotografías como un disparador importante (de hecho con un grupo, cada alumno seleccionó una imagen que consideraba representativa de la realidad social actual, se generó un espacio muy interesante, ya que la selección de las imágenes por parte de los alumnos implicaba un ejercicio de interpretación, de trabajo con los conceptos, y también ponía en juego la sensibilidad.)
3) Cómo profesor de Geografía considero fundamental incorporar una variedad de fuentes y materiales de estudio. Una amplia gama de recursos que necesariamente debería incluir libros de texto, informes, ensayos, fuentes cartográficas, estadísticas, imágenes, videos, fichas de cátedra elaboradas por el docente (para que los alumnos puedan valorar al docente como un productor de conocimiento y como un escritor, a su vez que es un recurso que va dirigido especialmente al grupo de alumnos).
4) La imagen que seleccioné me da una idea de saturación (y me delata como profesor de Geografía), presenta un desorden aparente pero en realidad resulta de un orden establecido. Creo que puede representar el sentimiento que genera ingresar a la educación superior, un camino complejo, enredado, pero que es posible de transitar en la medida que hay que aprender a transitarlo. Tal vez lo primero que un estudiante del nivel superior aprende (o debería aprender) es a ser un estudiante del nivel superior, a incorporar nuevos hábitos, nuevos lenguajes. Lo particular es que ese aprendizaje muchas veces no es contemplado por nosotros los docentes, de ahí que quienes aprenden a ser estudiantes puedan continuar sus carreras, y quienes no lo logran opten por desertar.
Ignacio Ferrari

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Aquí los invito a pensar en la cuestión del “discurso profesional” que seña el autor ¿ponemos en contacto a nuestros alumnos con los rasgos lingüístico/textuales de los materiales escritos que esos profesionales encontrarán cotidianamente en su vida laboral. Por ejemplo, en el campo educativo con proyectos institucionales, diagnósticos, etc.
Coincido en que no es frecuente que pongamos a los alumnos “en contacto con los rasgos lingüístico/textuales de los materiales escritos que esos profesionales encontrarán cotidianamente en su vida laboral”. En mi IS hay carreras docentes y también técnicas. Y, en las carreras docentes, justamente –precisamente-, los proyectos institucionales, y hasta los proyectos de cátedra –que hay que elaborar para concursar por Res. 5886, por ejemplo, para acceder a alguna materia-, son ejemplos de esa falencia. Profes “nuevitos”, recién recibidos, sienten esa falta enseguida cuando quieren presentarse a concurso…y piden auxilio, lógicamente, porque “nunca armé uno…”. Y es que es cierto…!! En cuanto a los técnicos, el problema se ve, por ejemplo, a la hora de armar informes y manuales durante o al terminar el desarrollo de algún programa, en el último año. La producción de ese tipo de textos les es siempre complicada, y ya hay profesores que están encarando el tema antes, a menor escala, desde primer o segundo año.

Por otro lado, una cuestión central, que marca la confluencia de las miradas como docentes, son las evidencias de un problema que necesita ser destejido en sus supuestos y condicionantes: incursionar en el estudio mediante los nuevos lenguajes, así como el desarrollo de otras destrezas y operaciones con los textos, como la búsqueda de información. Exploremos esta idea: ¿Cuáles están siendo esas “alfabetizaciones emergentes”, según Dussel, en las que nos vemos involucrados cotidianamente?
Finalmente las imágenes y relatos que aportaron coinciden en cómo hacer posible la des-estigmatización de la intervención docente sostenida en la “carencia” que portan los alumnos. Lo señala Lorenzetti: hace falta el reconocimiento del lugar del contexto en los procesos de conocimiento para entender en qué práctica o conjunto de ellas tiene sentido la formación.
Con respecto a cuáles son las alfabetizaciones emergentes con las que nos vemos involucrados cotidianamente-, creo que –coincidiendo con Dussel-, no supone solamente cambios en el soporte textual, sino que implica la adquisición de otro tipo de destrezas y operaciones:
• la participación en redes sociales;
• grandes volúmenes de información disponible, de las más variadas fuentes –no todas confiables, además-; pero también la información no disponible –y plantearse por qué los “silencios”-;
• nuevos entornos de aprendizaje, con amplísima y variada oferta de capacitación;
• desde un punto de vista más “doméstico”, cada vez más cantidad de operaciones cotidianas -transacciones comerciales y bancarias- resueltas por medios electrónicos;
Estas –por nombrar solamente algunas-, son todas cuestiones –“(…) saberes que se producen y circulan en la sociedad (…)”-, que plantean la necesidad de desarrollar nuevas competencias, nuevas capacidades:
• para el manejo crítico de información: su selección, su verificación, formas de recorrerla –propuestas, no propuestas y por qué, y nuevas a proponer-, intereses detrás de la información, etc.;
• la producción de información nueva en otros lenguajes -además del escrito-,
• el respeto por la producción ajena;
• la protección de la propia información.

Como bien plantea la autora,

“(…) empieza a ser cada vez más necesario que la escuela proporcione otros conocimientos para moverse mejor, más fluidamente y de forma más rica y relevante, en los saberes que proporcionan las nuevas tecnologías, básicamente la computación y el lenguaje audiovisual.”

Y coincide con la mirada de Lorenzatti y la importancia del contexto para entender en qué práctica tiene sentido la formación: alfabetización como punto de partida para participar en el mundo social, construirlo, relacionarse con otros.
Prof. Marisa Vidal